Bitácora 11, Días 4 y 5, Rua Das Pedras y João Fernandes

Día 4: Centro de Buzios y la Rua das Pedras

Después de levantarnos tuvimos que hacer una visita a la farmacia a dos cuadras del apartamento.
Llevaba varios días comiendo MUY poco, y además casi sin tomar agua, con lo que me estaba empezando a sentir un poco débil.

Sabía que en algún momento el cuerpo sanaría solo, si me cuidaba, pero el problema es, que si esperaba, podía perder toda la semana de viaje por Buzios encerrado en el apartamento.

Por eso decidí hacer una excepción e ir a comprar algún remedio para las heridas en la garganta. La vendedora de la farmacia me recomendó un spray el cual comencé aplicar enseguida.

Esperando que el medicamento hiciera su efecto, salimos rumbo al centro de Buzios.

Caminamos por la hermosa rambla sobre la playa con unos paisajes fantásticos, de un lado la playa de bellos colores, y del otro los morros con muy pintorescas casas y algunos comercios como discotecas o restaurantes, y que por suerte el estado del tiempo ayudaba con un sol excelente!

Sacamos muchas fotos en el camino, hasta llegar al centro y a la famosa Rua das Pedras.

Es una zona muy pintoresca, con muchos y variados comercios, pero fuera eso no le encontré nada especial. Tal vez porque crecí en un lugar similar. Para alguien que venga de una ciudad grande le puede parecer interesante, sobre todo la tranquilidad a pesar de su variedad de comercios. Aunque recuerden que fuimos en temporada baja.

Nos recorrimos todo el centro de Buzios, averiguamos para hacer Buceo, e hicimos un lindo paseo por las calles del centro.

Un tip que les puede venir bien: en el centro vayan a la Plaza Santos Dumont, en la cual en frente encontraran un supermercado con todo lo que necesiten. No sé si habrán otros, imagino que sí, pero en este que era relativamente cerca, siempre tuvimos todo lo que necesitábamos, además de comprar alimentos y bebidas típicas de Brasil.

Un día muuuy tranquilo, que creo necesitaba para realmente descansar, y no andar con mochilas de un lado a otro para poder visitar todos los destinos que me proponía y en poco tiempo. Es como que hubiese pisado el freno, y dejado atrás el ritmo de la ciudad.

Y con la esperanza que el remedio hiciera su efecto y despertarme curado al día siguiente, nos fuimos a dormir.

Día 5: La playa de la fiesta… João Fernandes

Lamentablemente fue solo eso, esperanza, seguía igual. Pero no importaba, salimos temprano para conocer una de las playas mas famosas de Buzios, la Praia João Fernandes.

Mientras juntábamos nuestras cosas, protector solar, buff, lentes, etc, encontré en mi mochila unas pastillas de ibuprofeno. No tenía idea de cómo habían ido a parar dentro de la mochila, ni siquiera recuerdo haberlas guardado, ni de tenerlas en mi casa, estaban medias escondidas en un bolsillo interno. Pero no importaba como habían llegado, con mis ansias de curarme para seguir recorriendo Buzios, me tomé una sin dudar, y así salimos rumbo a la playa João Fernandes.

Como siempre, caminando. Me gusta mucho caminar, es una muy buena forma de conocer los lugares que visito, pero en Buzios está la opción de alquilar buggies, lo cual se los recomiendo, es una muy buena forma de recorrer todas las playas de Buzios. En nuestro caso no pudimos alquilar ninguno ya que no teníamos libreta de conducir.

Así que nuestra única forma de llegar era caminando, algo que disfrutábamos.

En el camino, justo antes de llegar a la playa, llegamos a lo que parece ser una de las zonas mas top de Buzios, lleno de hoteles y centros turísticos importantes, además de restaurantes que aparentaban ser de muy alto nivel.

Obviamente, fuera de nuestro presupuesto, seguimos rumbo a la playa. No sé porque, pero al haber escuchado hablar tanto de esta playa esperaba otra cosa, las expectativas eran demasiado altas. Pero eso no quiere decir que la playa fuera mala, el color del agua excelente, arena blanca, bares, barcos, lindo paisaje, y sobre todo, muy limpia.

Pasamos el día en la playa, aunque lamentablemente no pudimos bañarnos debido al frío. Había gente que se metía, pero ni Ailin ni yo estábamos en nuestras mejores condiciones de salud como para bañarnos con ese frío. En otro momento sin duda lo hubiésemos hecho, pero teníamos que cuidarnos.

Conversamos con turistas y gente del lugar, además de tomar algunas cervezas. Y acá es cuando mi espíritu viajero vuelve a la vida después de pasar tantos días agobiado por la fiebre y heridas en la garganta.

Ailin fue a comprar la primera cerveza, para ella, ya que nunca había probado la cerveza brasilera, algo que yo si había hecho, pero además con las heridas en la garganta, me dolia cada vez que quería tragar.

Pero no me resistí, estaba en Buzios, en la playa, tenía que tomar cerveza. Agarré la botella como con miedo, ya sintiendo el dolor. Empiné la botella y me tomé el primer trago y… CERO DOLOR!! Y fue el segundo trago… nada de dolor, y fue el tercero y el cuarto y al minuto ya estaba yendo a comprar otra cerveza 😉

Finalmente mi dolor de garganta se había ido!! Podía tragar sin problemas! Y no tengo dudas que esa pastilla que apareció en mi mochila como por arte de magia era la responsable.

Fueron varias las cervezas que tomamos, y ahora sí, mi alegría era completa!! A recorrer TODO!!

En la playa conocimos a Vanderson, un guía turístico al cual le terminamos comprando un paseo en barco por varios lugares cercanos, entre ellos Arraial do Cabo, el cual estaba en nuestros planes. El costo de la excursión por el día era de R$ 100, la cual haríamos unos días después. Le dejamos R$20 como seña.

Tanto la excursión como Vanderson fueron recomendados por unos turistas argentinos que se encontraban en la playa, por lo que decidimos ir con él.

Después de haber visitado la João Fernandes, de haber reservado la excursión, y finalmente recuperarme de mis problemas de salud, decidimos volver al apartamento ya cuando caía el atardecer… y que atardecer, unos paisajes fabulosos desde los morros de Buzios, parecían sacados de una película de fantasía!

Y para finalizar la noche y cerrar un día de 10 solo faltaba una cosa… comida!! Ya podía tomar líquidos, ahora había que probar algo sólido.

Fuimos a uno de los restaurantes que hay sobre la rambla de Armação, cercana al apartamento, y nos deleitamos con un buen plato de camarones 🙂 Precio? R$ 44 el plato.

Ir al Indice de: Bitácora 11, Viaje a Río de Janeiro, Buzios y Arraial do Cabo – Indice 

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