Bitácora 17, Día 4, Etapa 1 El Cruce Columbia 2014 – II

La parte más difícil de El Cruce Columbia

En el puesto de control en el km 21 de 39, nos advirtieron que estábamos por entrar a la parte más difícil de la primera etapa. Y déjame decirte que tenían toda la razón…

Para leer la primera parte de este relato clic aquí

Al principio avanzamos sin mucho problema, teníamos subidas y bajadas, por fuera y por dentro de los bosques y praderas, con barro y sin barro… con  más barro… con cada vez más barro… más y más, te enterrabas, caías, se te salían las zapatillas, y te destrozaba las piernas…

Fue la peor parte. No puedo explicarte lo agotador que resultó. No había forma de correr en el barro. No había nadie que no patinara y cayera. Con el peligro de clavarse una rama.

Perdí la cuenta, pero unas 10 caídas tuve. Afortunadamente, en ninguna me lastimé, más allá del golpe que a veces dolía. Una vez más, los bastones fueron salvadores.

Y cuando piensas que algo no puede ser peor, se vuelve peor. Estábamos “corriendo” en el barro, con golpes, patinando, y ahora volvía a llover.

Ver el min 3:00 del vídeo para que tengas una idea del barro y la dificultad

A la dificultad, se sumaba “rápel”

Y para empeorar aún más, llegamos a una parte donde se había formado una fila enorme de corredores, todos parados, nadie avanzaba, era en el bosque, por lo que solo había un camino.

El problema fue, que varios cientos de metros más adelante había que descender por una cuerda, sí eso, había una pared del cerro de unos 15 metros por la cual teníamos que bajar agarrados de una cuerda… repito, agarrados, nada de cinto, bien a lo Indiana Jones.

Si te soltabas, más de llevarte un buen golpe, embarrarte hasta los dientes y terminar adentro del arroyo de agua helada que había abajo, no iba a pasar jeje

Personalmente, lo de la cuerda me encantó, lo que no me gustó fue que estuvimos dos horas… sí, dos horas en la fila!! No había otra forma de pasar.

Y esas dos horas solo sirvieron para enfriar el cuerpo.

Cuando pasamos esa parte y quise volver a correr, me dolía todo el cuerpo, todo.

Me llevó un kilómetro y medio aprox con mucho dolor hasta que el cuerpo empezó a entrar en calor nuevamente y los dolores fueron dando tregua, pero de aquí en más, ya no desaparecerían.

Fue la parte más dura de la carrera.

Además, el resto del trayecto tuvo aún más barro y agua, del que habíamos tenido en esa parte.

El sol iluminó la belleza de los Andes

Pero tengo que decir que después de todo, después de tener un 75% de la primera etapa terminada, la madre naturaleza se portó muy bien con nosotros.

La lluvia se fue definitivamente.

Recuerda que nos habían dicho que llovería el día 1 y 2, recién saliendo el sol el día 3.

El sol se hizo fuerte, y los paisajes de lagos, praderas, flores silvestres, bosques y montañas a los alrededores, ya eran razón más que suficiente para haber ido a esa aventura.

A pesar de toda esa belleza, no había que desconcentrarse, todavía faltaba mucho.

Luchando con el agua, barro, subidas y bajadas, continúo el trayecto, por dentro del bosque.

Según nos habían dicho, la llegada estaba en el km 39. Teníamos GPS, sabíamos que el km 39 estaba cerca.

Estaba muy muy cansado, solo venia pensando en el asado que nos esperaba en el Camp 1 jeje pero saber que ya estaba llegando me llenó de energía, además estaba sin agua ya que se me había pinchado la bolsa hidrater apenas empezada la carrera.

El_Cruce_Columbia_Andes_12

Nos mintieron… eran 46 km!

Llevaba casi 39 km cuidando el agua, hasta que se terminó. Y ya no había arroyos ni puestos de control donde cargar. Pero no importaba, estaba llegando :)… o eso creía.

Mirando el GPS sabíamos que el km 39 estaba solo a unos metros más adelante, y ya podíamos ver la salida del bosque, estaba cerca! Cerca! Cerca!… hasta que salimos del bosque y no había nada…

A lo lejos se podía ver el lago y un bulto celeste el cual era la tan deseada llegada.

Calculábamos que todavía faltaban unos 5 o 6 km.

Y tú dirás, “pero no es nada”.

Sí lo es, y mucho. Llevábamos 39 km, casi una maratón, corriendo con frío, lluvia, arroyos y mucho mucho barro. Para un profesional probablemente no sea nada, para mí, era mucho.

No fue fácil, pero Etapa 1 COMPLETADA!

Allá por el km 18 había sido un problema fisiológico, cambio de energía, en la fila que tuvimos que hacer por el km 30 fue algo muscular debido al enfriamiento, acá, al ver que aún faltaba “tanto”, me había desanimado. Por primera vez en la carrera, ahora era mi cabeza.

Pero no me impedía seguir, simplemente un poco desanimado.

Caminando, tranquilo, continúe, sin apuro. Si bien todavía no era consiente, lo había logrado, había terminado la etapa 1, la más difícil. Y ahora tenía que ahorrar lo que pudiera de mi físico para las siguientes etapas.

Pero cuando vi la llegada no había energía que ahorrar. Corrimos los últimos cientos de metros, pasamos, y se hacía muy difícil creer que había superado todo eso, realmente había sido difícil, con casi 40% de abandono, pero lo habíamos completado, habíamos hecho un recorrido de 46 km por los Andes en 10 horas (y dos de ellas estuvimos parados en la fila), más que una maratón, y en las montañas.

El_Cruce_Columbia_Andes_11

¡Querer y actuar es poder! ¡Único e indescriptible!

Aunque si bien la alegría era enorme, ésta no duraría mucho, al darme cuenta que estaba destruido, me dolía todo el cuerpo, no veía forma en que pudiera correr al día siguiente.

Comí en el campamento para recuperar energía, me metí al agua fría del lago, me acosté, pero cuanto más lo pensaba, menos probabilidades veía de que pudiera largar al día siguiente.

¿Se había terminado mi carrera? ¿Me quedaría sin cumplir la meta?

Hasta el otro día no lo sabría…

Sitio Web: El Cruce Columbia

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