Bitácora 13, Día 6, Siempre que llovió, paró

Ya llevábamos tres días con lluvia, y no parecía que fuera a cambiar.
Eso de que daban lluvia para todo el mes, se iba cumpliendo.


A esta altura, es como que ya habíamos pasado la etapa de negación, habíamos aceptado que llovia, y que podía ser así todo el mes, por lo tanto mantuvimos el espíritu del dia anterior y salimos a recorrer aún más, y de esta vez la idea era ir mucho más lejos, sin importar cuanto lloviera!

En el hotel nos prestaron un muy “discreto” paraguas celeste, y salimos rumbo a la playa, con la idea de caminar hacia el norte de Patong Beach, hacia las playas vecinas.

El cielo se mantenía nublado, incluso llovia de a ratos, pero nosotros disfrutábamos recorriendo y sacándonos fotos.

Nos habíamos olvidado de la lluvia, y tal vez, por ese positivismo que teníamos, fue que ese viejo refrán se cumplió… “siempre que llovió, paró!”

De repente, las nubes negras desaparecieron, y por primera vez vimos el sol con todo su esplendor, y una playa que de por si ya era bonita, con los reflejos del sol se convertia en un paraíso.

El paisaje y nuestro animo cambiaron radicalmente!


El sol brillaba fuerte, la playa empezaba a llenarse de gente, el color y temperatura del agua eran fantásticos, mi humor había cambiado completamente, y ahora podía decir con toda la fuerza… BIENVENIDOS A TAILANDIA!!!

Nunca me había alegrado tanto, que el pronostico del tiempo le errara tanto!!! 🙂

Pasamos un rato en Patong Beach, la cual si bien, es muy buena playa, el agua está un poco sucia debido al turismo. Hay mejores playas en Phuket.

Compramos nuestro primer coco nut a 50 bath, el cual estaba excelente! La primera vez que había probado coco, había sido en Río de Janeiro, y como les conté en esa bitácora, lo terminamos regalando ya que sabia horrible.

Pero en Tailandia, fue impresionante la cantidad de cocos que compramos!

Con un coco nut en mano, seguimos recorriendo hacia el norte de Patong Beach, acompañados de un calor agoobiante! Y cada tanto, una rápida lluvia de 2 o 3 minutos para refrescar el ambiente. La madre naturaleza es sabia.

Hicimos una parada en Kalim Beach, y continuamos hacia nuestro objetivo, el cual era la playa Kamala Beach, la cual nos habían recomendado en el hotel.


Para llegar, lo mejor es tomarse un tuk tuk, pero queríamos conocer, así que decidimos hacer todo caminando.

En el camino hacia Kamala, teníamos que cruzar un cerro, y no lo dudamos, hacia allá fuimos. Pero claro, con ese calor, y sin agua (el coco nut no nos duró mucho) la travesía se estaba haciendo complicada, queríamos agua! Cuando llegamos a la parte más alta del cerro, justo antes de empezar a bajar hacia Kalama Beach, encontramos una cantina. Ailin fue a comprar agua, y de repente me dice, “y si comemos aca, tienen restaurante”.

Esa cantina que desde afuera no aparentaba gran cosa, tenia un restaurante con una vista de Patong Beach espectacular!

Todas las mesas al aire libre, debajo de las sombras de los arboles, justo al borde del acantilado del cerro, el cual terminaba en el mar, y con una vista privilegiada de todo Patong.


Siempre recuerdo que mi mejor almuerzo fue en la Laguna Hedionda (si, lo sé, el nombre no ayuda) en el Altiplano Boliviano. Pero este lugar, a pesar de ser un paisaje totalmente diferente, fue otro de esos almuerzos que nunca olvidaré. Estábamos en la maravillosa Tailandia… no había más que decir, solo disfrutar.

Por si les interesa ir, el lugar está a un costado de la ruta que une Patong Beach con Kamala Beach, casi en lo más alto del cerro que tienen que cruzar. No recuerdo el nombre del lugar, pero pueden pedirle a un tuk tuk que los lleve a un restaurante que hay en el cerro que esta entre Patong y Kamala.


Luego de alimentarnos y disfrutar muchísimo del lugar (muy bueno, muy bonito, y muy barato), seguimos rumbo a Kamala.

Lamentablemente, la marea había estado muy alta, seguramente debido a las lluvias de los días anteriores, por lo que la playa estaba muuuy sucia. Ni siquiera bajamos, la vimos desde arriba del cerro, y nos dimos cuenta que no valia la pena, no había nadie en la playa.

Todos nos dijeron que esa playa era buena, por lo que seguramente tuvimos mala suerte con el tema de la marea.

Enseguida nos tomamos un tuk tuk de regreso a Patong, nuestra primera vez en los famosos tuk tuk! 🙂 El precio conviene negociarlo un poco. A nosotros nos cobró 300 bath, y fue un viaje de unos 15 min… sí, habíamos caminado un monton jeje


En los días anteriores, en los cuales la lluvia nos hizo compañía, quisimos ir hasta el shopping de Patong, pero nunca lo encontramos. Para nuestra sorpresa, el tuk tuk, al cual simplemente le habíamos pedido que nos llevara hasta Patong, nos dejó en el shopping!

Listo, ya teníamos el próximo paseo jeje

Recorrimos el shopping el cual me asombró con los precios… como todo en Tailandia, barato!

Antes de salir de Uruguay, había averiguado para comprar una memoria de 32 gb para la GoPro, y me pedían 120 dólares. Era una Kingston 32 gb clase 10.

En el shopping de Patong, fui a la casa oficial de Samsung, y estaba la misma memoria… saben a cuanto? 38 dolares!!

El discreto paraguas que nos prestaron en el hotel

Podría ser que fuera falsa, una calidad inferior, etc, pero por ese precio no lo dudé, la compré, la usé todo el viaje, y hasta hoy, más de un año después, es la memoria que sigo usando. La de 16 gb que tenia, no la he vuelto a usar. O sea, calidad garantizada!

Habia sido el primer dia que disfrutábamos de principio a fin, sin lluvia, sin jetlag, sin problemas de vuelos. Finalmente, Tailandia nos mostraba todo su esplendor.

Y para cerrar un gran día, lo hicimos con lo siguiente:

Estaba muy desafiante… pero le gané jeje

Jejeje estaba excelente! Y solo 150 baths.

Pero a la noche tuve un problemita. Si ven mis fotos, verán que soy re blanco de piel, y sino me cuido, el sol me hace muy mal, quemaduras en la piel, fiebre, etc, como ya me ha pasado otras veces.

En la mañana habíamos salido preparados para la lluvia, nunca nos imaginamos que fuera a salir el sol con tanta fuerza. No había llevado protector solar, sombrero, lentes, nada… y a la noche pagué las consecuencias 🙁 fiebre, calor, frío, en fin, todo lo que el sol le puede provocar a una persona super blanca que no se cuida.

Día siguiente… reposo.

Curioso puesto de gasolina en Phuket

Ir al Indice de: Bitácora 13, Tailandia y Malasia de Mochilero

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La noche anterior pasé realmente mal debido al sol que tomé durante el día. Estaba con la piel quemada, por lo tanto tenía que exponerme lo menos posible al sol, hasta que el aloe vera hiciera efecto. Infaltable en el equipaje una crema hidratante post sol! Ya que no podíamos…

4 Responses to Bitácora 13, Día 6, Siempre que llovió, paró

  1. victoria y magdalena agosto 28, 2013 at 15:55 #

    Hola Andrés,hace tiempo que no nos pasabamos por tu blog!
    Escribis de una forma tan envolvente, se comprende perfectamente todo lo que queres decir, y como fue vivido.
    Todas tus entradas de Tailandia estan buy buenas, y las venimos siguiendo…
    Un saludo desde librosotes.blogspot.com, y no olvides que apreciamos tu visita por él.

    • Andrés Vögler agosto 29, 2013 at 12:18 #

      Hola!! Muchas gracias chicas!!
      Todavía tengo para rato escribiendo sobre Tailandia, unas 15 entradas más jaja
      Más tarde me paso por el haber que han leído últimamente 🙂
      Saludos!

  2. Acero abril 1, 2015 at 22:23 #

    jejej esa cara con esa copa de helado que delicia. Éxitos en las próximas nuevas aventuras.

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