El escape de Potosí

Esta bitácora es un poco especial porque no se trata de uno de mis viajes, sino, de una aventura que nos tocó vivir con uno de los primeros grupos allá por 2015.

Estábamos haciendo el viaje Aventura Andina (Bolivia y Perú), ya regresando hacia Argentina y Uruguay, terminando el viaje.

Nos encontrabamos en La Paz, y el plan era ir en bus hasta Villazón, frontera con Argentina, para luego seguir hasta Buenos Aires y Montevideo.

El trayecto La Paz – Villazón se hace atravesando la ciudad de Potosí, si o si el bus debe atravesar la ciudad.

Debido a la cordillera de los Andes, Bolivia no tiene muchas alternativas de rutas o caminos aptos para buses grandes. Normalmente es un solo camino el que puedes seguir. Y más en ese año, 2015, donde aún quedaban muchas rutas sin asfaltar, que eran simplemente peligrosos caminos por las montañas.

Como estaba planeado, salimos a las 19:00 desde La Paz para llegar alrededor de las 10 de la mañana a Villazón.

Conflicto político

Potosí mineros

No voy a entrar en detalles políticos porque es un tema muy complejo, que requiere mucho análisis. Pero básicamente, el detonante fue una protesta de mineros potosinos, que detonaron una dinamita en la embajada alemana en La Paz, causando daños importantes.

Y aquí están las dos versiones, los mineros dicen que la policía los reprimió y por eso usaron dinamita para defenderse (sí, dinamita); la policía, que los mineros fueron los que empezaron a tirar piedras y dinamita a los edificios públicos… en fin.

Pero antes que le agarres rencor a los mineros, es importante saber que Potosí es la región que mas riqueza genera a Bolivia, y a su vez, es la más pobre. Por eso digo, es una situación muy muy compleja, con muchos intereses por detrás.

Volviendo al tema, básicamente se armó un enfrentamiento importante que derivó en un paro total en Potosí. Además de cientos de mineros que fueron a La Paz a bloquear la ciudad.

Pero la parte que nos interesa a nosotros para esta historia es que todo eso pasaba mientras estábamos rumbo a Villazón, en un bus en el medio de las montañas sin comunicación.

Nunca nos enteramos de nada.

El bloqueo

A las 5 de la mañana paramos en la ruta y escucho que alguien dice “hay un bloqueo”. No era el primer bloqueo que me tocaba en Bolivia, ya sabia que cuando los bolivianos hacen una huelga… es una huelga enserio.

La madrugada estaba helada, apenas podíamos estar afuera del bus mientras intentábamos conseguir algo de info. Pero de a poco, el bus iba avanzando, por ahí alguien había dicho que cada cierto tiempo abrían para dejar pasar.

Hasta que, no nos movimos más.

Cuando salió el sol vimos la enorme fila de autos, ómnibus y camiones trancados en la ruta. El bus no tenia margen para maniobrar y regresar. Una de las ideas era retroceder un poco y agarrar la ruta a Uyuni y desde ahí a Villazón.

Pero el bus no solo no tenia como dar vuelta, sino que en esa época la ruta de Villazon – Uyuni aún era un camino de tierra no apto para buses. Por eso se usaba mucho el tren para ese tramo.

Caminando logramos llegar hasta el bloqueo, que estaría entre 1 a 2 kms desde donde nos quedamos varados con el bus.

Ahí estaban lo mineros, la prensa, seguían tirando dinamita como si fuera un juguete, y decían que no pasaba nadie más. Solo podías pasar caminando, no en vehículo.

La situación era tensa en el lugar, y solo nos quedaba esperar por la policía, que habíamos escuchado que estaban en camino, que iban abrir el bloqueo… se escuchaban muchos rumores.

Las horas seguían pasando, nosotros en el medio de la ruta con el agua y la comida que teníamos en las mochilas, el bloqueo seguía, sabia que el anterior había durado semanas, y el gobierno que no daba la cara para brindar una solución.

Caminando rumbo a Potosí

Había dos opciones, o seguíamos esperando hasta vaya uno saber cuándo, o hacíamos algo y empezábamos a caminar rumbo a Potosí.

Tiramos lo que pudimos de las mochilas para bajar el peso y poder caminar mejor. Toda esa región esta por encima de los 4.000 metros, no te haces idea lo difícil que es caminar con una mochila cargada a esa altura.

Allá salimos rumbo a Potosí, que tampoco teníamos buena ubicación para saber exacto que tan lejos estábamos de la ciudad. Muchos bolivianos estaban en la misma que nosotros, que abandonaron los buses y siguieron caminando y nos decían que teníamos dos horas y media hasta Potosí.

¿Te imaginas la situación? Dos horas y media caminando con mochilas pesadas a 4.000 metros de altura luego de una noche en un bus y estar sin comer bien. Ahora me entienden porque en los grupos siempre pido e insisto que vayan super livianos jaja

Primera Terminal

Potosí con paro cívico

El objetivo era llegar a una de las terminales de bus de Potosí. Que entre tantos rumores nos habían contado que estaban saliendo buses a Villazón desde esa terminal. Aunque otros nos decían que no, que estaba cerrada.

Finalmente llegamos a Potosí, y ahí vi que la situación era mucho peor de lo que nos habían dicho.

Potosí parecía zona de guerra. Las calles cortadas por piedras, alambres, fuego. No había transito permitido, los comercios cerrados… un desastre.

Obviamente, llegamos a la terminal y estaba cerrada. Ni siquiera podíamos hacer base ahí.

Siguiente paso… ir a la policía.

Policías atrincherados en el cuartel sin asomar ni la nariz, no nos dieron ninguna ayuda.

Segunda Terminal

No recuerdo quien o donde lo escuchamos, pero nuevamente, a base de rumores seguimos adelante. Nos enteramos de que desde la otra terminal de Potosí iban a salir más tarde camionetas y taxis a Villazón.

Y bueno, hacia allá fuimos. ¿El problema? Otra hora u hora y media caminando a 4 mil metros, con las mochilas, ya muy cansados y sin comer.

Potosí es una ciudad bastante grande, con 200.000 habitantes.

Llegamos a la terminal, que ya sabíamos que iba a estar cerrada, pero paramos a descansar y esperar esas benditas camionetas. No éramos los únicos, había otros bolivianos esperando, por lo que ahora sí teníamos esperanza de retomar el camino.

Noche en Potosí

Casi cayendo la noche, las protestas llegaron a la zona donde estábamos nosotros.

El grupo seguía esperando las camionetas, pero algunos nos fuimos a buscar alojamiento. No solamente necesitábamos descansar, sino que ya era muy tarde.

Suponiendo que lográramos salir de Potosí, íbamos a llegar de madrugada a Villazón con un frio terrible y con la frontera cerrada hasta las 7 am.

Huelga Potosí

Los comercios, restaurantes, hoteles, todo estaba cerrado. Pero intentando, logramos encontrar un hotel que nos recibió. Y desde ahí, las cosas comenzarían a mejorar.

Salimos a buscar comida, y por las calles secundarias encontramos un pequeño y muy humilde puesto, una casa que funcionaba como un quiosco, pero con dos o tres mesas chicas adentro, y una señora que hacía hamburguesas.

La señora nos metió para adentro, cerró la puerta y las ventanas para que no nos vieran, y nos sirvió las hamburguesas más ricas de mi vida jaja Ese lugar fue como un oasis en el desierto.

El segundo bloqueo

El dueño del hotel nos ofreció unos “taxis” que nos podían sacar de la ciudad y llevarnos hasta el otro bloqueo, el segundo que teníamos que pasar.

Imagina que la ciudad tiene solo una entrada y una salida, donde había un bloqueo en cada. El primero lo pasamos caminando y entramos a Potosí. Ahora debíamos cruzar Potosí, seguir hasta el otro bloqueo y pasarlo caminando para seguir a Villazón.

Salir de Potosí con el cansancio que teníamos y cargando las mochilas iba a ser toda una odisea física y mental. Así que estos mal llamados taxis nos vinieron de 10.

El escape de Potosí

Bloqueo en Potosí

Nos sacaron de Potosí, en la madrugada para que nadie nos viera, pero aún teníamos que caminar otra hora hasta el bloqueo, desde donde supuestamente, salían camionetas a Villazón.

Esa última caminata en fila india a las 6 de la mañana fue el final de esta gran aventura con una fría pero linda noche en el altiplano boliviano, una luna iluminando el contorno de las montañas, y 14 aventureros que pusimos lo mejor de nosotros, encaramos todos los desafíos que se nos presentaron, y le pusimos energía cada segundo a pesar del cansancio y la incertidumbre.

Llegamos al bloqueo que pasamos caminando, y finalmente conseguimos las camionetas que nos llevaron hasta Villazón para luego continuar nuestro viaje de retorno.

En el momento, nada de lo que nos pasó fue divertido, pero cuando lo miras a la distancia, esos imprevistos del camino, esas sorpresas, que cuando en vez de sentarte a reclamar o esperar una solución mágica, decides enfrentar el problema y buscar una solución, se convierten en la gran aventura de tu viaje.

En una experiencia que la contarás con orgullo 😊

¿En que terminó todo?

Buenos, nosotros sanos y salvos en nuestras casas a las cuales llegamos con un día de retraso según lo planeado.

¿Valió la pena todo ese sacrificio, todo lo que caminamos, o hubiese sido mejor esperar en el bus por una solución de las autoridades?

Algo que me llamó la atención en su momento, fue no cruzarnos con otros viajeros que estuvieran en nuestra misma situación. Éramos nosotros en el medio del conflicto boliviano.

De regreso en Uruguay empezaron a salir las noticias sobre una centena de turistas atrapados en Potosí debido al paro, pidiendo ayuda a los gobiernos para que los evacuaran. Sobre todo, porque los alimentos escaseaban.

Hubo un intento de evacuarlos, pero los autos fueron apedreados y les pincharon las cubiertas. Aparentemente la situación fue a peor luego que nos fuimos.

Finalmente, una semana después lograron sacar a los turistas de la ciudad, pero el paro siguió por varias semanas más.

Potosí

Una aventura para toda la vida

Por lo que vuelvo a uno de los párrafos arriba, más que un viaje, fue como una lección de vida. Ese día, tuvimos un problema, y otro, y otro, pero dándonos fuerza unos a otros, a pesar del cansancio, siempre seguimos adelante. La energía y solidaridad de ese grupo, la garra que le pusieron todos, sumado a nunca bajar los brazos fue lo que nos sacó de Potosí.

Cada nuevo problema, se le buscaba la solución. Y aun llegando un día después de lo planificado, nos evitamos esa semana de angustia que vivieron el resto de los turistas que se quedaron esperando que alguien les diera una solución.

Muchas veces, es muy fácil sentarse a esperar, a reclamar, o buscar culpables. Pero si en vez de gastar energía en eso, la usas para superar el problema que tengas por delante, siempre saldrás con una victoria.

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