Turismo masivo: momento de combatirlo

En los últimos años viene ganando fuerza el turismo responsable y sostenible. Ambas, son la base sobre las que intentamos construir Bitácoras de Viaje.

Se estima que la nueva generación conocida como centennials va a basar su elección de viajes buscando lo sustentable.

Pero por más viajeros responsables que seamos, por más sustentables que intentemos armar nuestros viajes, hay algo que no hemos logrado combatir, y que día a día venia convirtiéndose en el peor enemigo de los viajeros, de las comunidades que los reciben y del medio ambiente… el turismo masivo, o en inglés el “overtourism”.

El turismo masivo

¿Cuántas veces te ha pasado de ver alguna foto en Instagram de un lugar maravilloso, y al llegar, sentirte completamente decepcionado por la cantidad descomunal de turistas?

Turismo masivo en la Muralla China

Sí, a todos nos ha pasado…

Lugares soñados, convertidos en pesadillas.

Los países y empresas turísticas han intentado exprimir los destinos más populares, llenarlos de gente al máximo para obtener la mayor rentabilidad posible, sin preocuparse por los daños, sin preocuparse por el mañana.

Eso ha provocado serios daños a los ecosistemas, con la contaminación arrasando lugares, comunidades perdiendo sus identidades e idiosincrasia, todo eso, destruyendo paraísos, destruyendo su esencia, destruyendo “eso” que los convirtió en el centro de atracción en un primer momento.

Ni que hablar de los problemas a la población local, calles congestionadas, transporte publico colapsado, los precios de los alquileres yéndose por las nubes. Ciudades con más turistas que habitantes.

El turismo masivo se ha convertido en algo similar a una plaga… llega a un lugar, arrasa con todo lo que puede, y luego pasa al siguiente punto de moda, al siguiente punto instagrameable.

Filas para visitar las pirámides

Y cuando hablo de turismo masivo, hablo de todos nosotros. Los viajeros, las agencias de viaje, las grandes cadenas turísticas, los gobiernos… todos somos parte de esta plaga.

En 2015 algunos países comenzaron a darse cuenta de este problema, de que el turismo masivo estaba complicando la vida de los habitantes, destruyendo culturas, identidades, ecosistemas, percatándose que empezaban a perder dinero, sí, porque más turistas significa más ingresos, pero no más ganancias.

Combatiendo el turismo masivo

Así fue como comenzaron a implementar diferentes medidas de protección y conservación.

Filipinas cerrando Boracay, Tailandia cerrando Maya Bay por casi 3 años, Colombia cerrando Tayrona dos veces al año, Venecia estableciendo una cuota limitada de visitantes, Berlín limitando las estadías cortas, Ámsterdam con su sistema de impuestos para reducir el turismo mochilero, son solo algunos ejemplos de hacia donde el mundo comenzaba a moverse.

Playas saturadas

Europa y las paradisíacas playas asiáticas, han sido de los destinos más afectados por el turismo masivo.

Cómo lo hemos combatido en Bitácoras de Viaje

Desde que comenzamos a planificar viajes grupales, hemos intentado dejar de lado aquellos lugares que sabíamos que son víctimas del turismo masivo. Lugares famosos que todos quieren ir, pero que sabemos que son lindos únicamente en las fotos de los influencers en Instagram.

¿Cuál fue el resultado?

Que nosotros lo dejábamos de lado en nuestros itinerarios, y le decíamos a la gente que X destino no valía la pena por más famoso y popular que fuera. Pero luego, aparecía otra agencia promocionando ese destino, diciendo que es un paraíso, que no te lo puedes perder, usando fotos que no reflejan la realidad.

Turismo masivo en el Coliseo

Los viajeros optaban por eso otro itinerario donde tenían ese lugar famoso incluido, aunque fuera una pésima experiencia, una experiencia sintética. Prefieren creer en una publicidad donde le dicen que todo es idílico, paradisiaco, en vez de la realidad.

Algunas agencias aisladas no podíamos cambiar esto solos, no podíamos cambiarlo salvo que todos estuviéramos alineados en combatir el turismo masivo y no solo pensando en los billetes verdes a fin de mes.

Y si bien empezábamos a ver medidas con cada vez más agencias predicando contra el turismo masivo, gobiernos y autoridades trabajando para mitigarlo, y a tener viajeros demandando un turismo responsable y sustentable, todo caminaba a paso de tortuga, hasta que llegó al mundo algo que nadie vio venir… la pandemia del COVID-19.

El COVID-19 como arma contra la masividad

De la noche a la mañana el turismo se detuvo y el turismo masivo desapareció, el planeta respiró.

Los ejemplos de un planeta respirando han sido cientos en estos meses, desde los peces retornando a los canales de Venecia, el Everest visto desde Katmandú después de muchos años, las aguas de Cartagena cristalinas nuevamente.

Cuando salgamos de esta pandemia, algo que se proyecta para septiembre, el turismo no volverá a ser el mismo.

Playas de Asia llenas

No lo será, porque muchas empresas turísticas cerraron sus puertas lo que hará que muchos destinos tengan su capacidad receptiva reducida.

Porque los cruceros estarán fuera de servicio o con capacidades reducidas por mucho tiempo.

Y por el distanciamiento social, que hará con que los alojamientos no puedan recibir tanta gente, los restaurantes tendrán que reducir sus mesas, los transportes, los parques, los museos, todo verá su capacidad reducida.

En Grecia, por ejemplo, a partir de ahora solo puede haber 40 personas cada 1.000 metros cuadrados en sus playas.

El distanciamiento social es la clave contra el turismo masivo.

El COVID-19 ha sido un desastre para aquellos que trabajamos de los viajes, la primera industria en frenarse, y que probablemente sea la última en reactivarse. Obviamente aquí no contamos el desastre sanitario ni de otras industrias, este artículo va dedicado solo a los efectos en el turismo.

Una pandemia que dinamitó el mundo de los viajes

Pero tal vez, gracias a eso, hoy tengamos la oportunidad de eliminar de una vez por todas el mayor problema del turismo, la masividad.

Se estima que pasaran 5 años hasta que el turismo recupere los niveles pre-pandemia.

En el corto plazo, el turismo masivo ha desaparecido.

Pero una vez que tengamos una vacuna contra el COVID-19, el peligro que el turismo masivo regrese en todo su esplendor es muy grande.

Como viajeros, tenemos que ser más responsables, y comenzar a evitar los lugares masivos. Muchas veces simplemente cambiando la fecha, podemos evitar las aglomeraciones.

Turismo masivo

Debemos tener una posición firme en eliminar de nuestros itinerarios aquellos lugares plagados de turistas cuyas autoridades no tienen políticas para combatir el turismo masivo.

De nuestro lado, estamos trabajando en una herramienta que ayudará a los viajeros a identificar cuales lugares son afectados por el turismo masivo, y ayudarlos a descubrir alternativas mejores.

El turismo masivo es el problema número uno que debemos combatir como viajeros responsables.

La naturaleza nos ha dado la posibilidad de apretar el botón de reiniciar, de detenernos y comenzar de nuevo. De esta vez, hagámoslo bien.

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